Hombres





Somos hombres llovidos
sobre campos de carne,
la libertad arada
como una mano escrita,
en nuestra frente el trueno
prendido en la tristeza
de una gente que pasa
mirando de soslayo.
Somos hombres caídos
como copos de ahogo,
nuestras bocas cerradas
musitan los olvidos
que una vez recordaron
personajes sin gloria,
anónimos diversos,
cadáveres sin lápida.
Finalmente, el minuto
perdido entre los años
infinitos, caducos,
de un tiempo que devora
la máscara ridícula
de individuos con rabia
que pasean su sombra
sin poder soportarla.
Y es esta pena extrema
la brutal paradoja
de hallarse muerto en vida
con dolor en el alma,
sintiéndonos perpetuos
y estallando en presencia,
dejando que la sangre
escriba nuestra historia.



La exposición, de nombre Cicatrix, aborda el análisis del rol de la mujer en la sociedad actual. Enfero Carulo en combinación con la fotografía de Roberto Meade; podemos encontrar una metáfora de la ciudad rondando a la mujer, tanto en la aprehensión de su papel sobre el hombre, como independientemente. De apariencia sangrienta, lo que pretende esta exposición es provocar convulsiones, pegar una bofetada para que con todos los arrestos gritemos en contra de lo que ya sucede cotidianamente en todo el planeta.

Leopoldo María Panero y Enfero Carulo

Fotografía de Enfero Carulo



Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.

"Last night together" frag.,  1980 (L. M. Panero)


Yo la he de encontrar, la he de encontrar; y si la encuentro, estoy casi seguro de que he de conocerla... ¿En qué?... Eso es lo que no podré decir... pero he de conocerla. El eco de sus pisadas o una sola palabra suya que vuelva a oír, un extremo de su traje, un solo extremo que vuelva a ver, me bastarán para conseguirlo. Noche y día estoy mirando flotar delante de mis ojos aquellos pliegues de un...a tela diáfana y blanquísima; noche y día me están sonando aquí dentro, dentro de la cabeza, el crujido de su traje, el confuso rumor de sus ininteligibles palabras... ¿Qué dijo?... ¿qué dijo? ¡Ah!, si yo pudiera saber lo que dijo, acaso... pero aún sin saberlo la encontraré... la encontraré; me lo da el corazón, y mi corazón no me engaña nunca. Verdad es que ya he recorrido inútilmente todas las calles de Soria; que he pasado noches y noches al sereno, hecho poste de una esquina; que he gastado más de veinte doblas en oro en hacer charlar a dueñas y escuderos; que he dado agua bendita en San Nicolás a una vieja, arrebujada con tal arte en su manto de anascote, que se me figuró una deidad; y al salir de la Colegiata una noche de maitines, he seguido como un tonto la litera del arcediano, creyendo que el extremo de sus holapandas era el del traje de mi desconocida; pero no importa... yo la he de encontrar, y la gloria de poseerla excederá seguramente al trabajo de buscarla.

Fragmento "El Rayo de Luna". Bécquer.





Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,
me perteneces extranjera.


Escribo en el olvido, Juan Gelman

Paredes elocuentes

Vida


Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».
Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada. 



José Hierro

Poemario Detrás del nombre





Poemario "DETRÁS DEL NOMBRE"
Autor: Enfero Carulo

15€

(+ Reembolso  2'15€)
Para pedidos:
Tel. 605020284
lletres@terra.es






Presentación del poemario el día 13 de enero de 2012










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Presentación poemario "Detrás del nombre", Enfero Carulo

El Viernes 13 de enero presento mi Poemario "Detrás del nombre" junto a la exposición de Fotografía que acompaña el libro. Será a las 19'30h y he preparado unas sorpresillas. Te espero en el Sporting Club Ruzafa, en la C/ Sevilla 5 bajo de Valencia. Hasta pronto.

WEEGEE

Sus fotografías representan el espíritu callejero neoyorquino de los años 30 y 40. A través de su ojo y del de su cámara nos colamos en la ópera, en los momentos más apasionados de los cines y clubes, en incendios y asesinatos…. Instantes sólo capaces de ser robados por alguien que se ayuda de una radio de policía y bomberos.
http://chiclenegro.wordpress.com/2009/04/21/and-the-chicle-negro-goes-to-weegee/

Repentismo con Alexis Díaz Pimienta

En el primer trimestre del año 2012, impartiremos desde Madrid el Primer Curso Off line y On Line de Improvisación, dirigido a todos aquellos interesados en practicar y perfeccionar la improvisación poética en todas sus formas. La cercanía del curso, titulado De rapsodas a raperos: Técnicas de improvisacion poética, es un buen pretexto para compartir  la enseñanza del repentismo, que es, a la vez, uno de los nuevos capítulos de la nueva edición de mi libro Teoría de la imrpovisación, que también saldrá a la luz en 2012.



 Más información:
http://cuartodemalamusica.blogspot.com/2011/10/ensenanza-de-la-improvisacion-regresar.html

Báltico

La mujer-buitre que no soportaba su mirada, Diane Arbus

Diane Arbus, autorretrato, 1945




Diane Arbus, autorretrato, 1944
“No puedo hacer fotos”, dijo en un momento de su vida la fotógrafa Diane Arbus (1923-1971), de cuya muerte se cumplen esta semana cuarenta años.
Cuando le preguntaron el motivo respondió: “Porque quiero retratar el mal”.
Como buena lectora de Nietzsche, Arbus sabía que el mayor peligro de lidiar con monstruos es que puedes terminar siendo un monstruo.
Como buena lectora de Sir James Frazer también era consciente de que la fotografía es un ejercicio de metonimia, de rebautismo: poner un nuevo nombre a las cosas para tenerlas bajo control.
Arbus hizo fotos inolvidables -y de una tristeza profunda- de enanos, enfermos mentales, gigantes, tragadores de sables, travestidos y niños peligrosos, pero practicó muy poco el ejercicio del autorretrato, acaso porque el único freak al que temía era ella misma, el freak malvado.
Cuando se colocó ante el espejo tenía 21 años y aún no había desarrollado la belleza élfica y triste de su madurez. Era una niña con ropa interior fea y un naciente embarazo.
Diane Arbus - Autorretrato con Doon, 1945
Diane Arbus - Autorretrato con Doon, 1945
Unos meses más tarde volvió a posar con su primer hijo, Doon. En la toma de la izquierda abraza al niño con una delicadeza torpe. A la derecha parece que el bebé resbala hacia el suelo.
En los tres autorretratos sólo hay una emoción en la mirada de Arbus: miedo. Según algunos, el mejor amigo, pese a que la convivencia cobre un precio demasiado alto.
Veinte años después, cuando estaba camino de ser una de las fotógrafas más conocidas de su tiempo, celebrada como buceadora valiente de mundos subterráneos, Arbus tuvo que rellenar una solicitud de subvención para sufragar parte del coste de uno de sus reportajes de inmersión en el trasmundo.
“He aprendido a atravesar la puerta que lleva de afuera hacia adentro. Un entorno conduce al siguiente. Quiero ser capaz de seguir adelante”, escribió en el formulario. Siempre que manchamos un papel con el suero de la verdad de la tinta, escribimos para nosotros mismos: formulamos un deseo y lanzamos la moneda al fondo de la charca.
Cubierta de la 'psicobiografía'
Cubierta de la 'psicobiografía'
En un mes publicarán en inglés la psicobiografía -la denominación es tenebrosa- An Emergency in Slow Motion: The Inner Life of Diane Arbus, escrita por William Tod Schultz. Los editores y el autor aseguran que aclarará los misterios de la fotógrafa, sus claroscuros (la sexualidad, la tristeza, la inseguridad, el miedo…), que revelará testimonios y notas de alguno de sus siquiatras, amigos y familiares, que, en fin, elevará a definitivo un diagnóstico.
La fotógrafa que pretendía retratar los “innumerables e inescrutables hábitos” del presente para convertirlo en “legendario” consiguió con creces el objetivo. Su obra es ceremonial, punzante, literaria, lo mejor que se puede decir de un cuerpo fotógrafico.
Sin embargo, no lograba encontrar su propia mirada en el objetivo, no tenía arrestos para soportarse. El 26 de julio de 1971 se cortó las venas después de tragar un buen puñado de barbitúricos.
Había declarado: “Yo he aprendido a mentir como fotógrafa. Ha habido ocasiones en las que he ido a trabajar con ciertos disfraces, simulando ser más pobre de lo que soy…, actuando, pareciendo pobre”.
Era un buitre y lo sabía.
Todos los fótografos lo son. Deben serlo.
Ánxel Grove

http://blogs.20minutos.es/trasdos/2011/07/28/diane-arbus

Valencia, Democracia Real Ya, mayo 2011